martes, 7 de septiembre de 2010

Beca y Beneficio para futuros estudiantes de pedagogía



Hace un tiempo el Ministerio de Educación anunció una medida que consistía, a grandes rasgos, en la entrega de una serie de beneficios a los estudiantes que -con puntajes sobre 600 en la P.S.U.- eligieran la carrera de pedagogía como primera opción. A cambio deben comprometerse a la obtención del título profesional y a ejercer al menos tres años en un colegio municipal o semi-subvencionado. Esta medida, al menos a primera vista, y para la opinión pública, parece ser una buena forma de mejorar la educación en Chile. Pero si miramos en detalle esta propuesta, y la serie de razonamientos que hay detrás de ella, ¿es una política efectiva? ¿Es ella capaz de generar una mejora sustancial en la educación de nuestro país? ¿Cuál es el objetivo de una política de este tipo, y es capaz de cumplirlo efectivamente?

El ministerio asume como objetivo de esta medida: “Mejorar la calidad de la educación a través de los profesores del país, incentivando a los mejores estudiantes para que se interesen en la carrera de pedagogía” (vide link 600mineduc - Info sobre beneficios). En este sentido podríamos estructurar el argumento que hay detrás de esta propuesta como: “dado que la calidad de la educación depende básicamente de los profesores, conseguir mediante estímulos económicos que los alumnos mejor evaluados elijan como carrera una pedagogía, permitirá que lleguen al sistema educacional buenos profesores, con lo que la calidad de la educación se incrementará” (Vide link Reforma a la educación: método y perplejidad).

Los principales argumentos en contra de esta propuesta han sido: a) si se acepta la efectividad de los incentivos, es necesario que las remuneraciones de los profesores sean aumentadas, para que así la carrera de pedagogía posea un atractivo real; b) Con esta propuesta de incentivos se deja de lado el tema vocacional, que es fundamental en carreras como pedagogía; c) Tal medida sólo logra reproducir las desigualdades sociales existentes, en la medida, en que la obtención de puntajes sobre 600 está ligada fuertemente al sector socioeconómico de procedencia; d) tal medida implica una legitimación de la Prueba de Selección Universitaria, e) de la mano del argumento anterior, la obtención de puntajes sobre 600 no implica que ese alumno adquiera las competencias necesarias para ser un buen profesor; se hace necesaria, entonces, la revisión de la formación que se les está dando a tales docentes.
(Continúa)

Si analizamos los puntos anteriores un poco más en profundidad podemos decir:

a) Mejoras salariales: Si consideramos que a través de incentivos podemos lograr que mejores estudiantes ingresen a la carrera de pedagogía, deberíamos, entonces, tomar en cuenta, a la vez,  las retribuciones económicas que tendrán esos estudiantes al egresar, de manera que la carrera sea efectivamente atractiva para tales alumnos. El tema de los sueldos de los profesores es un tema histórico, que aún no ha sido resuelto, y el cual se hace urgente discutir no sólo pensando en la necesidad de hacer atractiva la carrera docente, sino que  también teniendo presente la diferencia entre años de formación y los ingresos, y, por otra parte, la serie de responsabilidades que recae sobre el profesorado.

b) Vocación: Estos beneficios podrían convertir la carrera de pedagogía en una posibilidad de ingresar al sistema superior de educación de manera gratuita sin necesariamente hacerse cargo del ámbito vocacional. Pedagogía es una de aquellas carreras en donde la vocación parece ser un tema fundamental, por ello el compromiso de los estudiantes no puede ser producto de intereses meramente económicos, sino que implica fundamentalmente un compromiso con el aprendizaje de los alumnos. Entonces: ¿es posible generar, a través de tales incentivos, este tipo de compromiso?

c) Desigualdades socioeconómicas: Es claro que un problema fundamental de la educación son las desigualdades socioeconómicas. En este sentido, al menos en los términos en los que están formulados por ahora tales beneficios, ellos podrían seguir reproduciendo ciertas desigualdades, puesto que, la obtención de un buen puntaje P.S.U. tiene una gran relación con el nivel socioeconómico de procedencia y la capacidad de acceder a un buen preuniversitario. En este punto es fundamental que aclaremos dos cosas: 1.- Esta beca y beneficios no tienen el objetivo de ser un apoyo económico para las personas de escasos recursos que deseen acceder a pedagogía, sino que busca ser un incentivo para que mejores estudiantes ingresen a dicha carrera. Dentro de esta lógica, otras medidas (créditos, fondo solidario, becas etc) estarían enfocadas a atacar este problema (medidas que por lo demás no están exentas de críticas). Entonces, si este es su objetivo ¿es justo que se le exija atacar algo para lo cual no fue diseñada (al menos en principio)? Incluso al interior de esta lógica podríamos pensar que el objetivo puede ser disminuir esas desigualdades, en un largo plazo, a través de mejores profesores. 2.- Por otra parte, para un crítica real a este punto, debemos esperar el reglamento específico que está siendo confeccionando por el ministerio, en el cual se estipulará más detalladamente quiénes pueden acceder a este beneficio.

d) P.S.U: Qué mide efectivamente la Prueba de Selección Universitaria, y su legitimidad son temas sujetos a discusión (esperamos pronto generar una discusión sobre este punto). Con beneficios basados en este sistema de evaluación, y sobre todo donde se presupone que una buena evaluación implica mejores estudiantes universitarios y en definitiva mejores profesionales, el tema se vuelve aún más discutible. Es necesario, para implementar una medida de este tipo que sepamos si efectivamente si la P.S.U. es capaz de asegurar el ingreso de “mejores estudiantes”.

e) Formación Docente: El problema es el siguiente: asumiendo que el ingreso de estudiantes con puntajes sobre 600 nos provee de una buena “materia prima” para generar buenos profesores, ¿los programas de las carreras de pedagogía son capaces de generar estos buenos profesores a partir de esta buena “materia prima”?. Este punto muestra la necesidad de revisar, por un lado, las mallas curriculares de las carreras de pedagogía, y por otro lado, el sistema de acreditación de ellas. Al menos con esto se muestra la insuficiencia de una medida de este tipo, y la necesidad de complementarla con medidas de fondo.

Para finalizar podríamos agregar, como un elemento de análisis extra, que es una medida que debe ser considerada a largo plazo. A pesar de que ya el próximo año tendríamos estudiantes accediendo a estos beneficios, los cambios en la educación que se pretenden generar con esta política sólo serían observables luego de que estos estudiantes egresen como profesores y eduquen a una generación de estudiantes. En este sentido, sería posible apoyarla con una buena elaboración de su reglamento, y fundamentalmente con otro tipo de medidas que suplan las insuficiencias y las falencias de ésta.